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martes, 9 de octubre de 2007

El nacimiento de un mito...



El Che se encontraba en Bolivia combatiendo a los enemigos del pueblo, como había hecho desde que descubrió la miseria que ahogaba al continente, pero esta vez no recibió el apoyo esperado de aquellos a los que intentaba ayudar; Bolivia, entonces, era gobernada por el dictador General Barrientos que años antes había derrocado al Presidente Paz Estenssoro. El 8 de octubre después de haber perdido a muchos de sus hombres en diferentes escaramuzas su grupo es sorprendido y emboscado en la Quebrada del Yuro por una patrulla del ejército boliviano. Pudo escapar pero decidió contener al ejército para que los enfermos escaparan; después de horas de combate Guevara es herido en una pierna y capturado junto a un compañero.
Es llevado a un pueblito llamado La Higuera y encerrado en la escuela; allí pasa la noche, despierto, hablando con uno de sus captores al que le regala su reloj. Al día siguiente llegan un coronel del ejército boliviano y un agente de la CIA quien se encargaría de ordenar a los soldados que matasen al Che, después de interrogarlo; especifica que se le dispare de manera que pareciera que murió en combate.
El Sargento Terán, quien recibe la orden directa de matar al prisionero, duda durante bastante tiempo y pide confirmación de la orden...después de todo ha conversado con él y sabe que ya no es una amenaza. Cuando va a la escuela en busca del Che éste le dice "Usted ha venido a matarme"...esto es lo que relató Terán:
" Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: «¿Qué han dicho los otros?». Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: «¡Eran unos valientes!». Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. «¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!». Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto".

Por la tarde el cuerpo de Ernesto es trasladado en helicóptero a una población más grande, Vallegrande, en el lavadero de cuyo hospital es depositado el cadáver y es exibido; muchas de las mujeres que acuden y las monjas del hospital lloran la muerte del Che impresionadas por su parecido con Jesús de Nazaret e incluso cortan mechones de su pelo negro para guardarlos...había muerto un hombre y nacido un mito.

Os recomiendo la película Diarios de motocicleta si queréis saber más de la juventud de Ernesto Guevara, antes de que se convietiera en el Che. En esta entrada de ¡¡Matar Humanos!! tenéis una buena semblanza de su vida y obra.

PD: una anécdota...cuando el Che era Ministro de Economía e Industria había un cartel pegado en su mesa de trabajo en el que se leía "aquí se puede meter la pata; lo que no se puede es meter la mano".

3 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Hola Miski, muy buen post sobre este gran personaje latioamericano. Me ha gustado mucho la frase que cierra tu nota. Saludos!

QUAID dijo...

Esa frase se me ha escapado, ¡¡¿¿COMO SE ME HA PODIDO ESCAPAR??!!XD.
Muy bueno el post.

QUAID dijo...

Pd: Esa frase me ha hecho recordar una de Emiliano Zapata, decia algo asi como, no me acuerdo muy bien: "Puedo perdonar a un ladron, puedo perdonar a un asesino pero lo que no puedo perdonar es a un traidor".
No tiene mucho que ver pero me he acordado de ella.